miércoles, 15 de abril de 2026

Celestino

 


Encontramos un pájaro que se revolcaba en el suelo, se veía que tenía dificultades para volar, lo agarramos esquivando picotazos, ella lo metió en una caja, el pájaro de plumaje azul, era vistoso, seguramente había chocado contra un ventanal de vidrio, parte de su columna vertebral habría quedado dañada. Ella lo llamó celestino, le dibujo un pájaro y lo pegó frente a la caja, busco pastos y pajas y le hizo un nido, le daba de comer mandarinas y palta, que comía muy gustoso, ella tenía la esperanza de que se recuperara. Un día lo baño y lo puso al sol para secarlo, ya no le dio más picotazos, el pájaro parecía mejorar. El gato solía entrar a la casa a pedir comida, al principio intentamos evitarlo, pero en un descuido ya tenía a celestino en la boca. Ella no lo vio estaba distraída haciendo un cuento de celestino, escribía contenta, esperanzada. Pensé que era lo mejor que la naturaleza siguiera su curso, en el patio vino el perro y se lo saco al gato, también le dio unos mordiscos, celestino en el pasto se puso a silbar como pidiendo ayuda, así que se los saque a ambos, y lo puse nuevamente en la caja. Se lo conté, y en ese momento no paró de llorar desconsoladamente, al principio no la comprendí, porque pensé que una muerte súbita sería lo mejor para un pájaro que no podía volar; quizá estaba demasiado anestesiado por las cosas que había visto, bombas que habían caído sobre una escuela de niñas en Irán, un niño que se retorcía por el dolor que le provocó una bala en su vientre, a la noche en una serie cortaban a un hombre con una motosierra para torturarlo, me habían rematado a mi personaje en un juego de la PC con una sartén de hierro, mientras escuchaba como argentinos y brasileros se burlaban de la nacionalidad, en las noticias salió que un hijastro atacó a su padrasto con un machete y este para defenderse lo mató ahorcandolo y en una escuela, un niño había matado a otro con una escopeta, lo curioso es que en muchas redes sociales palabras como guerra, asesinato, estan censuradas, pero uno lee las noticias que pasa todos los días y para superar una situación hay que aceptarla, no negar y hacer como si no pasara.  Ella lloraba por celestino, un pájaro hermoso pero que no podía volar. Me puse a pensar que frágiles y sensibles que son los niños, como vamos creciendo y perdiendo sensibilidad ¿Como puede ser que dirigentes políticos bombardeen población civil? ¿Qué nos pasa a los humanos que dejamos de contemplar el vuelo de los pájaros? ¿Será que enviamos su libertad? ¿Será que nos ganó la apatía? ¿Consumimos violencia y así la normalizamos? Olvidamos la música y el sabor de la cereza. Hay que ser como niños para entrar en el reino de los cielos, sentenció Jesus.


jueves, 3 de abril de 2025

El piloto de las estrellas



Manejar la nave espacial era lo que más le gustaba. Cada vez que se aferraba al manubrio y sentía la vibración de los motores en sus manos, se transformaba en el rey del cosmos, un navegante solitario surcando un océano infinito de estrellas titilantes y nebulosas misteriosas. Pero el espacio no era un lugar tranquilo. A cada esquina, en cada pliegue del vacío, acechaban monstruos de formas grotescas y tamaños descomunales, criaturas que emergían de la oscuridad con tentáculos luminosos, fauces afiladas como navajas y ojos que parecían cráteres sin fondo.

Con un rápido movimiento, apretaba el botón en el manubrio y su rayo láser cortaba la negrura como un relámpago carmesí. Cada disparo era una explosión de luz y calor, un destello efímero que dejaba a su paso solo polvo estelar. Él no tenía miedo. Sabía que su misión era más grande que cualquier bestia intergaláctica. Llevaba un cargamento valioso y debía entregarlo a tiempo. Su jefe no era alguien que perdonara retrasos.

Aquel hombre —o lo que fuera— era una sombra implacable en su vida. Una presencia ominosa que lo vigilaba desde un rincón del universo, esperando cualquier fallo para descargar sobre él su furia. Su voz retumbaba en la radio de la nave con un tono metálico y frío: "No te detengas. No te equivoques. No falles." Pero el tiempo pasaba, la nave resistía y la presión aumentaba. La carga se convirtió en un peso insoportable, no tanto por su contenido, sino por el miedo constante al castigo.

Hasta que un día, harto de volar con la amenaza del jefe oprimiéndole el pecho como la gravedad de un agujero negro, decidió cambiar su destino. Se alejó de la ruta establecida, apagó los rastreadores y se deslizó entre los anillos de un planeta desconocido, buscando un nuevo hogar. En aquel mundo de cielos púrpura y lagos de cristal, encontró un refugio.

Por primera vez en mucho tiempo, respiró sin temor. No había gritos, no había amenazas, solo el sonido del viento helado acariciando las montañas de hielo. Sin embargo, aunque el peso de su antiguo jefe había desaparecido, la vida seguía exigiendo esfuerzo. Su pequeño tamaño no le facilitaba las cosas, pero su tenacidad y actitud positiva lo ayudaron a encontrar un nuevo trabajo.

Las noches eran agotadoras, y cuando el cansancio lo vencía, apenas tenía fuerzas para hacer lo que más amaba: deslizarse sobre el lago congelado. La sensación de velocidad, el frío rozándole el rostro y la estela de escarcha que dejaban sus patines le recordaban que aún podía soñar.

No estaba solo. Descubrió que los monstruos a los que había combatido en el espacio no eran realmente enemigos. Al final, ellos fueron sus únicos compañeros de viaje, los que desafiaron su valentía y lo hicieron crecer. Fueron ellos quienes le enseñaron que los sueños pueden hacerse realidad.

Y así, con su nave fiel esperándolo siempre en la orilla del lago, se convirtió en un campeón de patinaje. Pero nunca olvidó los días en que el universo era su único refugio, ni las noches en que su rayo láser era la única luz en la oscuridad infinita.

lunes, 3 de marzo de 2025

Ana va a la escuela






Una vez, en un pequeño pueblo rodeado de colinas verdes y arroyos murmurantes, vivía una niña llamada Ana. Desde muy temprana edad, Ana disfrutaba explorando los senderos del bosque y observando los pájaros posarse en las ramas. Pero cuando llegó la edad de ir a la escuela, algo cambió en ella.


Ana comenzó a sentir una extraña sensación de malestar cada vez que se acercaba la hora de ir a la escuela. La institución que debería haber sido un lugar de aprendizaje y descubrimiento, se convirtió en una fuente de ansiedad y opresión para ella. Sentía como si la asfixiara con sus exigencias y normas rígidas. Las largas horas sentada en un pupitre, las tareas repetitivas y la presión constante por obtener buenas calificaciones la hacían sentir desconectada de su propia curiosidad y amor por el mundo que la rodeaba.


Un día, mientras caminaba por el bosque, Ana se encontró con una amiga de su madre, una mujer que trabajaba como guía en una escuela Waldorf. La mujer le habló de un lugar donde los niños aprendían a través de la creatividad, la imaginación y la conexión con la naturaleza. Le contó sobre las aulas llenas de luz, los materiales naturales, las historias que se contaban en círculo y la importancia de respetar el ritmo único de cada niño. Ana escuchó con atención, y por primera vez en mucho tiempo, sintió una chispa de esperanza.


Esa noche, Ana le habló a sus padres sobre lo que había escuchado. Les contó que quería ir a una escuela donde pudiera aprender de manera más libre, donde no se sintiera presionada por exámenes y notas, sino donde pudiera explorar el mundo a su propio ritmo. Sus padres, preocupados por su bienestar, comenzaron a investigar sobre las pedagogías Waldorf y Montessori. Descubrieron que estas metodologías enfatizaban el desarrollo integral del niño, fomentando no solo el conocimiento académico, sino también la creatividad, la autonomía y la conexión con el entorno.


Pronto, sus padres notaron que Ana se estaba retirando cada vez más de la escuela tradicional. Aunque intentaron hablar con los maestros y directores, la respuesta fue siempre la misma: "Necesitamos informes médicos, psicológicos y pedagógicos para entender el problema". Pero nadie parecía dispuesto a cuestionar si la propia escuela podría estar contribuyendo al malestar de Ana.


Byun Chul Han, un filósofo contemporáneo, habló una vez sobre la sociedad del rendimiento y cómo la presión constante por ser productivo puede alienarnos de nuestra humanidad. Sus palabras resonaban en la experiencia de Ana, quien sentía que sus días estaban llenos de tareas y evaluaciones, pero vacíos de significado humano.


Mark Fisher, por otro lado, planteó la idea del "capitalismo de ansiedad", donde el sistema económico actual no solo produce bienes y servicios, sino también angustia y desesperación en aquellos que no pueden cumplir con sus demandas implacables de rendimiento y eficiencia.


Gilles Lipovetsky, en su obra "La era del vacío", exploró cómo la sociedad contemporánea tiende hacia una cultura de lo superficial y lo efímero, donde la autenticidad y la reflexión profunda se pierden en la búsqueda de la satisfacción inmediata y el éxito superficial.


Para Ana, estos pensamientos resonaban profundamente mientras caminaba por los senderos solitarios del bosque. Se preguntaba si había espacio para la humanidad en un mundo tan obsesionado con los resultados y la productividad. ¿Dónde quedaba el tiempo para la curiosidad, la creatividad y la exploración libre de presiones?


Finalmente, sus padres decidieron inscribirla en una escuela Waldorf. El primer día, Ana sintió una mezcla de nerviosismo y emoción. Al entrar al aula, vio mesas de madera, estantes llenos de materiales naturales y un ambiente cálido y acogedor. La maestra la recibió con una sonrisa y le dijo: "Aquí puedes aprender a tu propio ritmo, y siempre habrá tiempo para explorar lo que te apasiona".


A medida que los días pasaban, Ana comenzó a florecer. Encontró consuelo en las actividades prácticas, como tejer y trabajar con arcilla, y se sintió inspirada por las historias que se contaban en clase. Aprendió matemáticas a través de juegos y exploró la ciencia observando las plantas y los animales del bosque cercano. Ya no sentía la presión de cumplir con estándares rígidos; en cambio, se sentía libre para ser ella misma.


Y así, mientras la escuela tradicional seguía pidiendo informes y evaluaciones, Ana comenzó a reconstruir su propia definición de aprendizaje y crecimiento. Encontró la fuerza para cuestionar las normas institucionales y buscar un camino que resonara con su ser más profundo.


Quizás, pensaba Ana mientras miraba el atardecer sobre las colinas, el verdadero desafío no era ajustarse a las expectativas de otros, sino encontrar el coraje de ser fiel a uno mismo en un mundo que a menudo olvida la importancia de la humanidad y la autenticidad. Y en su nueva escuela, había encontrado un lugar donde podía hacer precisamente eso.


miércoles, 26 de febrero de 2025

El crucero

 El crucero, un gigante de los mares, albergaba a más de seis mil viajeros de distintas partes del mundo. Entre ellos, dos hombres que, por casualidad o destino, fueron ubicados en la misma mesa durante una cena especial organizada para personas de un mismo origen. Desde el primer brindis, la conversación fluyó como si fueran amigos de toda la vida.

Descubrieron que sus infancias habían transcurrido en barrios similares, con calles empedradas y plazas donde los niños jugaban hasta que el sol se apagaba. Compartían el amor por la música de su tierra, las mismas canciones que sonaban en los viejos vinilos de sus padres. Hablaban de fútbol con la misma pasión, recordando los mundiales que vieron de niños y los ídolos que los hicieron soñar. Y cuando el tema derivó en literatura, coincidían en la admiración por los mismos poetas, cuyas frases aún resonaban en sus pensamientos.

El tiempo en el crucero transcurrió entre charlas interminables, risas y promesas de mantener el contacto. Sabían que no era frecuente encontrar a alguien con quien compartir tantas coincidencias. Habían dejado de ser simples compañeros de viaje para convertirse en amigos.

Sin embargo, hubo un tema que evitaron abordar: la política. No fue una decisión consciente, sino una omisión natural, como si ambos intuyeran que era un terreno resbaladizo que podía opacar la armonía. Y así, sin tocar ese punto, disfrutaron cada momento hasta el final del viaje.

Al llegar a destino, se dieron un gran abrazo y se prometieron un reencuentro pronto. La vida siguió su curso y, con el tiempo, los mensajes entre ellos se hicieron esporádicos. Hasta que, por casualidad, uno de ellos se encontró cerca de la dirección del otro y decidió darle una sorpresa.

Llegó a la casa, una gran casona en un campo, y tocó el timbre con entusiasmo. Se imaginaba el reencuentro, el abrazo fuerte, las anécdotas retomadas como si el tiempo no hubiese pasado. Pero en lugar de su amigo, fue una mujer uniformada quien abrió la puerta. Con amabilidad, pero sin dejar margen a dudas, le dijo:

—El patrón no tiene tiempo para recibir gente. Le ruego que se retire.

El golpe fue seco. No había palabras, sólo la frialdad de una puerta que se cerraba antes de que pudiera siquiera comprender lo que sucedía. Se quedó allí, perplejo, tratando de encontrar una explicación. Tal vez algo había cambiado, tal vez fue aquel último chiste sobre el nuevo presidente y su motosierra. Lo cierto es que en el crucero habían sido dos almas afines, pero en tierra firme, las diferencias que no quisieron tocar los habían separado para siempre.


viernes, 30 de agosto de 2024

La niña desaparecida

 Era una niña pequeña, su padre solía acariciarle el pelo y cantarle zamba de mi esperanza con la guitarra, siempre le traía regalos cuando volvía del trabajo, la mayoría eran usados pero a ella no le importaba, a caballo regalado no se le miran los dientes su padre le enseñó, un día le trajo un oso con manchas rojas con olor a hierro que le llamó su atención pero su madre limpió rápidamente. Ella deseaba ser como su padre, era la persona que más admiraba, siempre con el uniforme limpio, bien planchado, su cabello peinado con fijador, las botas bien lustradas, bigote prolijo, era el primero en levantarse y el último en acostarse, con la pieza ordenada a la perfección, todo en su lugar. Un día de 1976 volvió enojado había tenido una mala noche sus compañeros ultrajaron unas menores de 14 y 16 años en su presencia y eso le había quitado el apetito, le excitaba salir a cazar conejos como algunos de sus compañeros le decían, pero a él no le gustaba tener contacto con los terroristas había aprendido en la escuela de las Américas y como enseñaba el manual de los franceses a no empatizar con el enemigo.  En la universidad a ella le contaron historias de que en la época en que su padre le traía regalos se cometieron muchos crímenes, hasta llegó a conocer a un alumno que decía ser hijo de desaparecidos y que descubrió su identidad muchos años después, ese alumno contó que un informe oficial de los militares mostraba que para 1978 en Argentina había 22.000 “elementos extremistas eliminados” como lo describía ..; cinco años después cuando finaliza es fácil imaginar que hasta son más de los que se quiere negar y que se había enterado luego por un compañero de su padre que a su progenitor lo habían arrojado dopado con pentotal desde un avión, pero ella no podía creer esas cosas, porque conoció a varios camaradas, que parecían personas de bien. Eran inventos que los grupos violentos habían armado para legitimar su defensa, como la cifra azarosa que pretendían hacer creer; su padre siempre había sido honorable, cortés y gentil, le había enseñado que la piedad era cosa de débiles y que al enemigo ni justicia, una frase que había aprendido de sus rivales. El nunca se olvidaba de hacer sus oraciones antes de comer; le había explicado que siempre luchó para tener un país más próspero, con orden, disciplina para que cuando ella creciera pudiera vivir en un mundo mejor y más seguro. Cuando su padre falleció se comprometió a que honraría su memoria, así que ocupando un cargo en la función pública hizo todo lo posible para que nadie se atreva a contar otra historia diferente a la suya. Lo que ella pudo percibir en esos años fue que su padre había defendido a la Nación de terroristas, que luchó por la patria, ella no iba a dejar que manchen la memoria de su ídolo, incluso si para ello tenía que volver a perseguir al enemigo.


martes, 28 de noviembre de 2023

La avidez de la araña

 

Era grande y muy ponzoñosa, solía atrapar insectos pero cansada de esquivar pisotones y escobazos soñaba ser humana; los dioses le concedieron su deseo, así fue como de día era una hermosa mujer atractiva, de noche volvía a su cueva atrapar insectos con la telaraña; pero como humana seguía teniendo un corazón araña utilizaba todos sus atractivos para atrapar y sacar provecho de sus víctimas; el primero que la encontró fue una alegre granjero que la vio desnuda y no podía creer lo que sus ojos veían así que le consiguió ropas le dio de comer, al principio no hablaba pero luego fue adaptándose rápidamente ya que tenía como un don especial para aprender fácilmente. No solo es un problema caer en una telaraña sino no ser consciente de qué estás atrapado. Como el granjero era muy bueno y la cuidaba muy bien prefirió no devorarselo; ya que tenía por propósito vengarse de los humanos, todos los amigos del granjero y parientes estaban muy contentos con la nueva compañera del granjero pero pasó lo que tenía que pasar, empezaron a desaparecer personas en el pueblo, el primero fue el farmacéutico, parece que la vieron a la nueva novia del granjero varias veces entrara y salir de la tienda, encontraron una carta que explicaba que se iba de viaje a otro país, lo curioso es que todos los bienes los dejó a nombre de la nueva novia del granjero. Ella los llevaba a su cueva, los envolvía en tela de araña y los iba comiendo lentamente, no tenía ni un grado de empatía, no había crecido en ella el espíritu humano que se preocupa de lo que le pasa el otro, esta característica que hace a los humanos buenos, justos y bellos. El que empezó a investigar el caso fue el comisario, que también quedó deslumbrado de la belleza de la nueva novia del granjero, que era simpática y sonriente, tampoco se supo cómo desapareció, el juez se inquietó por el hecho y nombró un nuevo comisario. Nadie sospechaba de la esposa del granjero, porque como buena araña sabía atraer a sus víctimas y escabullirse rápidamente cuando se encontraba en problemas. El que empezó a sospechar de la mujer del granjero fue su pareja, pero como estaba profundamente enamorado encontraba cualquier justificativo para protegerla, la meritocracia, el destino, la ley de la naturaleza, incluso la ceguera mental, porque cuando no se quiere cambiar algo se lo niega, y no hay peor ciego que el que no quiere ver.

lunes, 13 de noviembre de 2023

Casa Quemada


 Le había dado somníferos a todos, nunca se hubiesen imaginado que esa rica cena que les cocinó tan esmeradamente sería la última. Era una noche de luna llena, las estrellas brillaban preciosas en el firmamento, si las hubiese visto seguramente hubiera desistido de seguir con el plan, tampoco había leído a Kant. Dormían plácidamente, posiblemente soñando esperanzas o con algún prado escapando de lobos feroces, cuando todo empezó arder. Intentando no ser descubierto comenzó a gritar: _ ¡Ayuda! ¡ayuda! ¡fuego! ¡fuego! Los vecinos al escuchar los ruidos y gritos acudieron al lugar, pero las llamas eran tan fuertes que todo esfuerzo fue en vano, cuando llegaron los bomberos ya todo estaba consumido. Se tiró al piso mostrando una tristeza desgarradora, era tan buena la actuación que conmovió a todos,  gritaba: _ ¿Mi familia, mi familia! ¡Los perdí a todos! Un niño dijo: _ yo lo vi arrojando combustible alrededor de la casa. El niño hasta el día de hoy se encuentra desaparecido. Los vecinos hicieron una campaña para ayudarlo en poco tiempo lograron restituir la vivienda con todas las comodidades, viendo la importancia del trabajo cooperativo, empezó a dar charlas sobre solidaridad, altruismo y el bien común, lo invitaban en los canales de TV, a radios, se hizo tan famoso, que le valió el reconocimiento de todo el pueblo, lo que le sirvió para lograr ser jefe del gobierno municipal. Del chico desaparecido ya nadie se acuerda, sus palabras convencieron a casi todos que olvidaron su pasado, pero como toda cosa no resuelta solo falta que se presente un inconveniente para que recurra al mismo método para resolverlo. 


PG

miércoles, 1 de noviembre de 2023

La piel de los Fantasmas

 


Había una vez cuatro fantasmas que vivían entre los seres humanos, se divertían con las cosas que le pasaban, aunque a veces sufrian con ellos, la pasaban bien, atravesaban paredes, asustaban a la gente, bailaban con la música, cantaban y compartían las cosas que hacen los humanos pero todo en su invisibilidad. Un día le pidieron a su superior que querían sentir lo que sienten los humanos, su súplica fue bien recibida así que el superior de ángeles a cada uno le revistió una piel humana de diferente color y religión, uno fue musulmán, el otro cristiano, el otro judío y el otro budista, a cada uno le regaló un atributo, un dón para poner al servicio de la comunidad, para que puedan compartir  enfrentando las adversidades y sobrevivir, a uno le dio la tierra, al otro le dio el agua, a otro le dio el aire y a otro le dio el fuego; el que tenía la tierra sembró y cosechó así que vendía los productos que tenía, el que le tocó el fuego vendía el fuego para que puedan cocinar y calentarse,  el que tenía el agua la vendia en botella y el que tenía el aire le pagaban una concesión por ser el dueño. Cómo fueron fantasmas y nunca tuvieron necesidades físicas pensaron que sería fácil, al principio se reían del color de la piel de cada uno, se mofaban y se divertían el problema surgió cuando sintieron alguna molestia en la escasez, uno sintió frío por la falta de fuego, otro hambre por la falta de alimento, otro sed por la falta de agua, otro comenzó a tener ataques de pánico y sentía que le faltaba el aire; fué cuando surgieron en ellos celos y envidia por lo que tenía el otro, se preguntaban ¿porque no les tocó a ellos? ¿Por qué tienen que pagar por el agua, por el fuego, el aire, por los productos de la tierra? Cada uno se hacía esa pregunta, ¿no era injusto? cada uno veía lo que le faltaba y no lo que tenía. Entonces cómo cada uno rendía alabanzas a Dios a su manera, empezaron a ver en la adoración que hacían los demás que era falsa, cada uno de ellos decía estar más cerca de Dios, ser más amigo y entender mejor su voluntad, y por lo tanto ser más digno que el otro por lo que le correspondían mayores derechos en la repartija de los recursos, además junto al desprecio les parecía que el otro actuaban mal, que eran los malos, que estaban equivocados, por lo que surgieron las críticas, luego las injurias y comenzaron a mirarse con bronca y desconfianza, lo que hizo que no quisieran intercambiar más los productos que cada uno tenía, esto hizo que cada uno buscará la forma de arrebatarselo por la fuerza, por lo que fabricaron armas, hasta que llegó el día en que se atacaron generando mucho daño en sus territorios, la siembra se estropeó, el agua se contaminó, el fuego se apagó y el aire se llenó de gases tóxicos. La guerra nunca es buena, mata el alma y envenena, recordaban estas palabras que habían escuchado por ahí, por lo que buscaron ayuda en su superior, le reclamaron que eso no era la condición que ellos esperaban de la humanidad; lo que le respondió: _ a cada cual se le dio por partes iguales, que alcanza para todos si saben como intercambiarlos, hasta les debería sobrar ya que la naturaleza es generosa, debían tener espíritu de servicio y cooperación, así viviran pacíficamente y felizmente; fue su codicia la que hizo que esos destruyeran todo. Y accedió a darles otra oportunidad.


miércoles, 6 de septiembre de 2023

Un cuchillo y un celular



Fue a preparar la moto que habían usurpado; dejó salir una sonrisa de maldad recordando la cara de pánico de su anterior dueño. El cuchillo le sirvió para abrir las bolsas de las compras, un poco de papa, cebolla, se quejó de lo caro que estaba todo, puso un poco de osobuco que finalmente preparó para alimentar a sus hijos que rezongaban por las tareas de la escuela. Él más grande agarró el cuchillo que tenía su madre porque le dijeron que tenía que venir armado, que nunca se sabe, además ya era hora del bautismo. Se subió a la moto y partieron con su amigo al centro donde es fácil escabullirse y atrapar algún cheto. Bajo del ascensor del edificio, quitó el polvo del auto, pero decidió ir a pie, estaba contento por haber terminado de pagar todos los gastos de las expensas, estuvo mandando mensajes todo el día a clientes amigos y familiares, la empresa marchaba bien, la inflación hizo que se tenga que achicar un poco el personal, los llantos del bebé le daba nuevas esperanzas y fuerzas para trabajar por el país, pensaba ahorrar en dólares para darle la mejor educación a su hijo. Se cruzaron e intercambiaron miradas de desconfianza, agarró fuertemente su celular y él el cuchillo con que le amenazaba que se le zafó y atravesó su piel. No me quiero morir fue lo último que se escuchó. Fueron a un bar con los amigos a festejar el atraco, las cervezas acompañaban la alegría que se mezclaba con algo que nunca había sentido antes como un vacío, un retorcijón en el interior, no sabía si era el osobuco de la mañana o no recordaba que había perdido. Ella se enteró de la noticia, no la esperaba, nadie espera que sucedan estas cosas, menos intencionalmente, las lágrimas querían limpiar un poco la escena pero solo quitaban la visión de un panorama triste, la miseria siempre es triste.


domingo, 13 de noviembre de 2016

El auto

Estaba preocupado por todo el trabajo acumulado, ser técnico de computadoras lleva su tiempo. Contento porque había conseguido el dinero para comprar mi primer auto, aunque endeudado, me hizo dar cuenta con quien podía contar, aprendiendo a manejar había llevado a mi compañera la clínica para que atiendan a nuestro primer hijo. Esperando afuera, contemplaba mi nuevo vehículo, del color que siempre quise, además de ser gasolero, andaba muy bien por ser usado, orgulloso disfrutando de los rayos del sol mañanero, cuando veo que del motor empieza a salir humo, el auto estaba apagado así que no había razón para preocuparse, abrí el capot para ver lo que pasaba, y el fuego creció de repente, se acercó alguien y me pregunto ¿tenes matafuego?, no, no le dije... y eso, había que tener, pensé, de pronto se acercó otra persona, se sacó la camisa, la mojo con el agua sucia que venía del cordón de la banquina y la coloco arriba del motor ahogando el fuego, desconectó la batería... yo paralizado por el pánico mirando, sin saber como ayudarlo. Apagado el fuego, agarró su camisa mojada y sucia, le ofrecí dinero por el favor, el cual rechazó, y se fue caminando con el torso descubierto y la camisa hecha trapos en su mano, sabía que la iba a lavar y así volver a utilizar: No necesito una capa, solo una camisa para transformarse nuestro héroe.

miércoles, 13 de agosto de 2014

La era del cuadrado




Era un redondo que apareció en la sociedad de los cuadrados, no encajaba en ningún lugar. La sociedad de los cuadrados, construía todo cuadrado, las casas, los puentes, los edificios, los autos, hasta las pizas eran cuadradas;  se sentían orgullosos de pertenecer a una sociedad tan organizada, y si, los redonditos de Ricota estaban prohibidos. Pero cuando llegó el redondo, no sabían que hacer porque los niños preguntaban a sus padres, si su forma, cuadrada, no estaba pasada de moda. Les decían que los redondos parecían más fuertes, porque aguantaban mejor la presión. Entonces sometieron al redondo a un tratamiento de gimnasia para que logre transformar su cuerpo, pero no hubo caso; también con psicólogos, que trataban de hacerle olvidar su origen redondo y de cambiar sus ideas, hasta médicos intentaron cambiar su forma con operaciones, pero no lo lograban ya que lo ovoide volvía a reaparecer, lo redondo se le manifestaba hasta en la forma de hablar. Por eso decidieron mantenerlo aislado en una prisión, para que los niños no cuestionen la organización social. Y prohibieron el uso de la rueda, por más que la necesitaban para hacer más holgado el trabajo, porque era un símbolo subversivo. Dice la historia que el redondo se escapó de la prisión, pero no intentó convencer a los cuadrados de que otras formas de vida eran posibles, estaban tan convencidos de que su sociedad era la mejor, que no iban a escucharlo. El redondo logró huir con una cuadrada y se fueron a vivir a una isla en el océano, tuvieron muchos hijos, triángulos, rectángulos, rombos, polígonos, etc. Los que se multiplicaron. Y a los cuadrados no les quedó otra que aceptar las diferencias.

jueves, 9 de enero de 2014

El árbol de mango




Había una vez un gran árbol de mango que todos los años daba mucha fruta, por lo que los animales de la selva establecieron un régimen democrático para administrar los frutos del mango, así poder ir cambiando las autoridades ya que cuando estas permanecían mucho tiempo en el poder siempre se quedaban con gran cantidad de los frutos; el viejo elefante enseñó que el fin del gobierno es la justicia. Pero en la actual administración de los monos, muchos animales estaban descontentos porque la ración de mango era muy escaza y se notaba que los monos estaban cada día más gordos; entonces los animales de la selva empezaron a hacer protestas y manifestaciones en contra de los monos. Los monos preocupados se reunieron y decidieron que para que no sigan los reclamos algo tenían que hacer, y se les ocurrió que si presentaban alguna obra de teatro divertida los animales se olvidarían de sus pesares. Entonces los convocaban todos los días para presenciar monerías, y funcionó, los animales se iban flacos pero contentos, estar con las vertebras bien marcadas se hizo una moda. Pero no pasó poco tiempo para que los animales con hambre volvieran a reclamar. Entonces los monos se reunieron nuevamente y tras una breve discusión, a uno se le ocurrió que debían representar obras en las que los animales se vayan convencidos de que si los monos no reinasen lo haría el caos, de que la  condición de cada animal es por el uso que hace de su libertad y no por culpa de los que gobiernan que necesitan mucha fruta para poder pensar bien; afirmó: _los monos tenemos el derecho de administrar el árbol de mango para el bien del pueblo, pues así lo quiso Dios, si estamos convencidos, convenceremos. Todos los días los animales se reunían a ver monadas y pequeñas historias que demostraban que era bueno, justo y correcto que el árbol de mango lo administren los monos. Cuando se moría algún animal de hambre los animales se iban convencidos de que algo habrá hecho mal, que fue su conducta lo que lo llevo a ese estado. Y así los monos gobernaron por mucho tiempo.
Pablo Martín Gallero


La caverna




En cierta ocasión las comadrejas entraron a una caverna y descubrieron que hasta llegar al fondo debían recorrer una larga distancia que la tornaba misteriosa y atrayente, era una experiencia que les gustaba repetir, decían que los olores que poseía podían producir visiones, fue así que esta noticia se propagó por toda la selva.
Las comadrejas que habían descubierto este fenómeno cobraban la entrada a los animales que querían experimentarlo, entonces los monos que eran los gobernantes decidieron prohibirla, sus científicos determinaron que era perjudicial para la salud de los animales además consideraban que los volvía  haraganes, así no eran ni buenos productores, ni buenos consumidores; por lo que mandaron a tapar la entrada de la caverna con una gran piedra que arrastraron los elefantes y que las panteras custodiaban.
Las comadrejas que son muy astutas no tardaron en cavar un túnel que daba con la caverna para poder seguir con el negocio. Pasó el tiempo y el rumor cundió por el lugar, hasta llegar a oídos de los monos, que ordenaron perseguir y apresar a todas las comadrejas.
Las comadrejas acordaron con las panteras un porcentaje para que les permitan seguir con la empresa; había muchos monos que hacían la vista gorda porque también recibían otro tanto, además que también gustaban de ir a la caverna.  Tanto los monos como las panteras se hicieron ricos. Cada tanto aparecía un mono o una pantera muertos por denunciar dicha fechoría que iba contra las normas de la administración de la selva, pero todos los animales se resignaban, pues nadie sabía qué hacer. Hasta que los animales que echaban de menos la antigua paz decidieron terminar con tanta violencia, fueron hasta la casa de gobierno de los monos y les pidieron que liberen el camino a la caverna, que dejen de perseguir a las comadrejas y a sus visitantes, pues entendían que el remedió fue peor que la enfermedad, que no se puede menguar la libertad, que si se quiere combatir algo hay que hacerlo con la educación y prevención, no con la prohibición, así muerto el perro se acabó la rabia.
Ante el reclamo, los monos así lo hicieron, los elefantes liberaron la entrada, las comadrejas tuvieron que volver a trabajar, y nadie más era perseguido por intentar pasar. Para asombro ya nadie estaba interesado en visitar la caverna, porque en lo prohibido brillaba astuta la tentación, pero desde que dejo de serlo pareciera como si a nadie le importase, solo a algunos paleontólogos que gustaba de estudiar el fenómeno. Fue así que se terminó con el negoció de las comadrejas, con la corrupción de la administración y de sus fuerzas. Volvió la paz a la selva.


lunes, 11 de noviembre de 2013

En la Oscuridad




Era una noche serena, el aire estaba calmo como anunciando algo trágico, no podía ver las estrellas aunque se las imaginaba allí arriba, brillantes, esperanzadoras, como una antorcha en una cueva iluminando la salida.
Las torturas habían magullado el cuerpo; sintió la misma sensación que hace muchos años cuando había sido detenido sin una orden. Esa vez habían entrado a su casa rompiendo la puerta y se lo llevaron en calzoncillos, pese a los gritos de su mujer. El sabor metálico de la sangre en la boca, le hizo recordar al crucificado, algo habrá visto para dar su vida, seguramente en el mundo había mucha gente buena, por la que valía la pena dar la vida.
Siguió cavilando: “Pensar que trabajar por los más pobres, mandato divino, era considerado pecado, era cosa mal vista por la ideología dominante, la guerra se define como la lucha armada para hacer prevalecer un punto de vista político pero empieza a ser un crimen desde que excede la necesidad estricta de salvar la propia existencia. No es un derecho, sino una defensa. Vaya uno a hacerles entender, si se creen los bienhechores de la sociedad, aunque no siguen ni el debido proceso, ni la defensa en juicio, ni las normas internacionales, ni el trato digno; suspirando dijo susurrando: _ qué bueno que es vivir en democracia. Se le vino a la mente la Patagonia rebelde, con 1500 peones fusilados por pedir un par de velas más para iluminar la oscura noche y un sueldo mejor pago. A veces la vida no es justa. Hay personas que prefieren que la verdad no salga a la luz. Lo que no se dan cuenta, pensaba con una sonrisa entre sus labios sangrantes, “que por más que a la verdad se la quiera tapar con tierra, la verdad triunfará, recordó a los fusilados en la masacre de Katyn, 22 dos mil polacos fusilados con un tiro en la nuca por los soviéticos, que culparon a nos nazis del hecho, pero la verdad al final salió. Porque la verdad es como el amor, que no se puede palpar pero que existe, es como la primavera, que por más que se corten todas las flores no van a poder detenerla. Ya Platón decía que el fin del hombre es conocer la verdad y amar el bien.
Se pregunto qué sería de la vida de sus torturadores, ¿serían padres de familia? Por su aspecto ya varios estarían jubilados ¿Cómo harían para mirar la cara a sus hijos y nietos? ¿Cómo debe ser la conciencia de un tipo que ha apretado el gatillo sobre personas inocentes? Si la verdad, el bien y la belleza suelen ser cosas que anhelamos, cuando hacemos el mal, no deja de impactarnos negativamente sobre nuestro ser, así como impactan en nosotros las cosas positivas. Le pareció reconocer la voz de un vecino suyo que varias veces había visto en la iglesia, le llamó_ Cerdo marxista, que gracioso, seguramente nunca habría leído al Capital, y pareciera que sabían mas de marxismo que los de la Internacional. Todas las ideologías fueron utilizadas por seres despreciables, dictadores, genocidas, terroristas, pero todas ellas pretendían un mundo mejor, lo que no tuvieron en cuenta fueron los medios. Los recordaba mientras le dolía todo el cuerpo, todo te vuelve pensaba, era su consuelo.
Ya sabía lo que le esperaba, cemento y al mar. No se acordaba pero resonaba estas palabras en su mente; a la historia no se la detiene ni con la represión, ni con el crimen. La humanidad avanza para la conquista de una vida mejor. Sabía que más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pasará el hombre libre, para construir una sociedad mejor, más justa, donde la verdad reinará por siempre.